Anoche
encontré a una niña
sentada dentro de mi armario.
Llevaba puesto
el vestido que yo odiaba.
Me miró
como si hubiera estado fuera
durante muchísimo tiempo.
—¿Todavía tienes miedo?
—me preguntó.
Quise decir que no.
En cambio,
me senté a su lado.
Me enseñó
un dibujo que había hecho.
Era una casa con demasiada ventanas
y una puerta tan pequeña.
—¿Quién vive aquí?
—pregunté.
Se encogió de hombros.
—Quizá nosotras.
Me reí.
Ella no.
Entonces me preguntó
si nos habíamos convertido
en lo que queríamos ser.
Miré sus manos.
Todavía tenía polvo de lápiz
entre los dedos.
Le dije
que seguíamos intentándolo.
Pareció decepcionada.
Entonces se acercó
y puso su pequeña mano
dentro de la mía.
—Está bien —dijo.
Cuando volví a mirar,
ella ya no estaba.
Solo quedaba el vestido
colgado en el armario,
un poco más pequeño
de como lo recordaba.
Antes de irse,
me había dado su lápiz.
Era muy corto.
Me lo guardé en el bolsillo.
A veces,
cuando no sé qué hacer,
lo saco
y dibujo otra ventana.
Yo creo que un título más interesante sería La niña de mi armario
Gracias, ya lo he aplicado!
habitación sonaba como si fuera en un hotel