Fragmentos de la verdad
Sí, nuestro conocimiento está hecho añicos,
y nuestra mirada se deforma bajo el peso de creencias sesgadas,
pero a veces, en instantes de claridad abrasadora,
rozamos los bordes de una verdad misteriosa.
Esos fragmentos huérfanos, esparcidos en el caos,
son migas de pan que atraviesan los laberintos,
ofreciendo mensajes entre la cacofonía,
que no hablan de desesperación,
sino de serenidad, promesa y posibilidad.
Una tenue línea de tensión surcó el rostro de Soo; frunció el ceño al contemplar el poema anterior y luego levantó la mirada.
—¿Eh? ¿Por qué este autor habla de la civilización como si fuera basura? ¿No es demasiado cínico?
Ellesha simplemente exhaló con calma, mientras su mirada se perdía más allá de la habitación, hacia un horizonte invisible.
—Todo depende de la perspectiva, Soo —murmuró—.
Si te alejas lo suficiente, todo —las catedrales, los circuitos, los sueños— se desmorona en polvo. Tras una breve pausa, continuó con suavidad:
—Por eso no hay que desanimarse; este es el ritmo hermoso y brutal de la vida.
Alfa termina besando a Omega. La ceniza se transmuta en arcilla.
Siempre completamos el círculo para regresar al punto de partida.
El universo no se lamenta; simplemente cambia de forma.
Al otro lado de la habitación, Andrei permanecía sentado, sumido en sus pensamientos, con las manos reposando tranquilamente sobre la superficie marcada de una vieja mesa de caoba.
—¿Acaso no ansiamos que el significado sobreviva a la decadencia? —intervino con voz baja y pausada—.
Inventamos relatos para sobrevivir a la entropía.
¿No buscamos desesperadamente un hilo de oro al que aferrarnos mientras avanzamos a trompicones por el caos? ¿No es por eso que la humanidad no deja de tejer mitos?
Somos animales que cuentan historias, atrapados en un universo que tal vez no cuente ninguna en absoluto.
ASH TO CLAY: Myths in the Debris (Part 4)
Shards of Truth
Yes, our knowledge is splintered,
and sight is bent by biased belief
but sometimes, in searing moments of clarity,
we touch the edges of a mysterious verity.
Those orphaned shards, scattered in the chaos,
are breadcrumbs through labyrinths,
offering messages in the cacophony
speaking of not of despair,
but of poise, promise, and possibility.
A faint line of tension etched across Soo’s face as she frowned, staring at the previous poem before looking up. "Huh? Why does this author speak of civilization as trash? Isn't that overly cynical?"
Ellesha merely breathed in calmly, her gaze drifting past the room toward an unseen horizon.
"It’s all about perspective, Soo" she murmured. "Zoom out far enough, and everything—cathedrals, circuits, dreams—crumbles to dust." After a contemplative pause, she added softly, "There's no need for dismay: this is the beautiful and brutal rhythm of life. Alpha eventually kisses Omega. Ash transmutes into clay. We always come full-circle. The universe doesn’t mourn; it merely reshapes."
Across the room, Andrei sat thoughtfully, his hands resting quietly on the scarred surface of an old mahogany table. "Don't we hunger for meanings that outlast decay?" he broke in, his voice low and measured. "We invent narratives to survive entropy. Aren't we desperate for a golden thread to clutch while stumbling through chaos? Isn't that why humans constantly forge myths? We're storytelling animals trapped in a universe that may tell no story at all."