Una conversación sobre la posdemocracia
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Una conversación sobre la posdemocracia

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dialogue

Terri se recostó en su silla y deslizó lentamente una mano por el aire, como si estuviera dibujando una ecuación inevitable.

—En una nación donde apenas el sesenta y cinco por ciento de los votantes se toma la molestia de acudir a las urnas —dijo con voz baja y cansada—, y donde una constelación de multimillonarios cuidadosamente seleccionados controla los canales que moldean la opinión pública, el cinismo no debería sorprender a nadie. Es inevitable.

Tim asintió con la mirada perdida, como si detrás de sus ojos contemplara el derrumbe de los ideales a cámara lenta.

—Por eso puede decirse que Estados Unidos es una democracia fallida —murmuró, con palabras cargadas de una sombría convicción—. Se ha convertido en una parodia de sus propios ideales más nobles.

—No quiero pensar en esto. ¡Es demasiado deprimente! —interrumpió Sam, sacudiendo la cabeza con energía—. ¿No podemos hablar de algo más positivo?

Esbozó una risa forzada que cayó en el vacío.

—Tiene que haber algo más alentador de qué hablar. Deportes. Plataformas de streaming. Incluso los chismes más picantes son mejores que lamentar el fin de la democracia.

Kris soltó una risa breve, fría y cínica, mientras permanecía apoyada contra la pared con los brazos cruzados.

—No te preocupes —dijo con un tono amargo, como quien conoce el juego demasiado bien—.

Quienes dirigen este espectáculo tampoco quieren que pienses en ello.

Hizo una breve pausa.

—Ese es, precisamente, el truco.

Disfruta de tus fantasías digitales, de los chismes o de las noticias deportivas.

La nación se pudre a la perfección mientras miras hacia otro lado.

De hecho, el sistema funciona con mucha más fluidez cuando nadie le presta atención.

A Conversation about Post-Democracy

Terri leaned back in her chair, one hand slicing slowly through the air as if she were working out an inevitable equation.

"In a nation where only sixty-five percent of eligible voters actually bother to vote," she said in a quiet, exhausted voice,

"and where a curated constellation of billionaires owns the pipelines that manufacture public opinion cynicism isn't surprising.

It's inevitable."

Tim nodded, gaze distant, as if watching ideals collapse in slow motion behind his eyes. "That's why America can be described as a failed democracy," he murmured, the words heavy with a somber conviction.

"It has become a parody of many of its most noble ideals."

"I don't want t0 think about this. It's too damn depressing!" Sam cut in, vigorously shaking his head for a moment. "Can't we talk about something more positive?" He forced a laugh that landed flat. "There’s got to be something uplifting to talk about. Sports. Streaming. Even sexy gossip is better than lamenting the end of democracy.”

Kris let out a cold, cynical chuckle, leaning against the wall with folded arms.

"Don't worry," she said with a bitter, knowing edge.

"The people who run this show don't want you thinking about it either.

That's the whole trick. So enjoy your compu-fantasies, gossip, or sport news.

The nation rots just perfectly without your attention.

In fact, the system runs more smoothly without your attention.”

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