Fui a un supermercado mientras estaba en Puerto Vallarta porque quería comprar bocadillos. Recogí una bolsa de pistachos, un envase de arándanos y dos naranjas. Cuando fui a pagar, noté que las filas para los cajeros eran muy largas, pero no había colas en las máquinas de auto pago. Pero no me sentía cómoda usando las máquinas de auto pago porque todos eran en español. Miré a las filas de nuevo y decidí intentaría a usar las máquinas de auto pago. Me preocupaba sobre las naranjas porque tendría que pesarlas. Escaneé las nueces y las arándanos. Tuve que buscar “naranjas” en el directorio. Por suerte, sabía la palabra español de “naranjas”. Lo escribí en el espacio blanco. Las encontré. La próximo paso fue pagar. Fue fácil. Solo toca mi tarjeta de crédito. ¡Lo hice! Me sentí orgullosa de mi misma.