Pasé dos semanas horribles viajando con “mi amiga” Lana. Fue una pesadilla. Era la compañera de viaje del infierno. Estaba deseando que terminara el viaje y estaba contenta de que iríamos a casa. Lana y yo hablamos sobre quién nos recogería del aeropuerto. Lana estaba preocupaba de que pudiéramos haber contraído COVID 19 mientras estabamos viajando, y ella no quería infectar su familia. Así que ella quería que alguien de mi familia nos recogiera. Fue chocante que Lana no tenía reparos en infectar a mi familia con un virus mortal. Le dije, “Voy a tomar el autobús. Es muy rápido.”
0