Durante un intercambio con un compañero colombiano, estuvimos compartiendo entre nosotros refranes y canciones tradicionales hasta cuando le pregunté si a él le interesaba leer poesía. Me dijo que sí, y fui sorprendida por la abundancia de escritores de poesía que me recomendó.
Sus recomendaciones me encantaron, pero al mismo tiempo estaba un poco reacia a su idea. La poesía, desde mis días de colegio, nunca me ha interesado. Me acuerdo de la maestra, leyendo en voz alta monótona un verso cursi de un poema ya antiguo mientras tenía apoyada la cara en la mano, contando los minutos hasta cuando tocara la campana.
A pesar de eso, guardé ese pensamiento fuera de mi mente y salí de mi zona de confort para probar mi primer poema.
Anteayer, leí un poema de Porfirio Barba Jacob llamado “Teresita”. En la primera lectura, me extrañó. Pero, cuando volví a leerlo otra vez, noté que el poema empezó a tener un poco más de sentido. Empecé a entenderlo mejor. Es un poco difícil leer poesía contemporánea en español.
A pesar de eso, sé que cuánto más me acostumbro a leer poemas y poner en práctica mi comprensión lectora, más que me gustará.
o: Lo que opino de la poesía contemporánea / Qué opinión me merece la poesía actual