EL BOSQUE DE LAS PALABRAS: Guía para el caminante literario (Revisada)
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EL BOSQUE DE LAS PALABRAS: Guía para el caminante literario (Revisada)

by

literature

En el bosque de las palabras, innumerables criaturas cobran vida y se agitan.

Cada sílaba es una semilla; cada frase, un latido.

Con el tiempo, florecen vastos ecosistemas del lenguaje

donde las palabras se devoran entre sí para nutrirse,

entrelazando sus raíces con antiguos murmullos y lenguas ya olvidadas.

Debajo de ellas, capa tras capa de silencio

se compacta en un suelo oscuro y fértil, del cual nuevos

hasta formar un mantillo oscuro y fértil,

significados emergen como brotes pálidos que buscan la luz.

del cual emergen nuevos significados como brotes pálidos que se abren paso hacia la luz.

Cruza con cautela estas junglas semánticas:

las palabras son a la vez cazadoras y sanadoras.

Pueden atraernos hacia adelante con sonidos centelleantes,

o persuadirnos a comprar, creer o engañarnos

con sus lentas y hipnóticas súplicas.

La poesía es una flor particularmente venenosa.

Suele abrirse como una trampa aterciopelada y melosa,

destilando sonidos dulces e imágenes seductoras

que se aferran, como abrojos, a los pliegues de la memoria.

¿Podemos comprender a dónde nos conducirán estos viajes?

¿Acaso existe un final para este viaje a través de la literatura?

THE FOREST OF WORDS:

A Literary Trekker's Guide (Revised)

In the forest of words, countless creatures stir to life.

Each syllable is a seed, each phrase a pulse —

and over time, vast ecosystems of language bloom,

twisting, tangling, evolving, devouring, reborn.

Words hungrily feed on words,

their roots knotted around ancient murmurs and forgotten tongues.

Beneath them, layer upon layer of silence

compacts into dark, fertile soil from which new

meanings push upward like pale shoots toward the light.

Tread softly through semantic jungles:

words are both hunters and healers.

They can lure us forward through shimmering sounds,

or coax us to buy, believe, or beguile

by their slow, hypnotic pleas.

Poetry is an particularly poisonous bloom.

It often opens like a velvet, honeyed trap,

dripping with sweet sounds and alluring images

that cling like burrs to the convolutions of our minds.

Can we fathom where these journeys will lead us?

Is there an end to our literary treks?

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