Durante toda la existencia de la gente indígena maorí, se han mantenido un vínculo firme con la luna. Hay leyendas, mitos y historias de folklore que se centran alrededor de ella. Es un símbolo de maternidad, preservación de las prácticas sagradas de Te Ao Māori y la orientación en la vida.
Tanto como un símbolo destacado de los maoríes, fue usado para contar el tiempo. Crearon un calendario almanaque lunar llamado “Maramataka”.
Según el calendario maorí, hay diez meses al año. Un mes nuevo comienza fase llena de la luna junto con el amanecer de algunas estrellas. Hay veintinueve fases de la luna, y cada fase equivale a un día. El año nuevo es marcada por la apariencia de Matariki (las siete estrellas del Pléyades) en el cielo nocturno.
Utilizaban las fases de la luna para determinar el tiempo más o menos ideal para cazar, pescar, recoger hierbas medicinales y cosechar. También planifican eventos importantes como ceremonias, matrimonios y reuniones según la luna, pero normalmente las estrellas que aparecieron en el cielo nocturno fueron usadas para este fin.
Hoy en día, este sistema calendario continúa siendo enseñado en escuelas de inmersión maorí. Entre los pescadores locales, utilizan las fases de la luna y los cambios de las mareas para la caza o la pesca, pero usando herramientas digitales creadas en esta época moderna.