La inteligencia artificial (IA) sin duda ha promovido cambios duraderos tanto en el ámbito educativo como en lo profesional. Sin embargo, las salvaguardias adecuadas se rezagan de la implementación de los advances tecnológicos. Por ejemplo, un alumno de la escuela secundaría reemplazaría el razonamiento crítico por la solución propuesta por la IA. Asimismo, una gama amplia de trabajos se ve amenazado por las herramientas digitales, impulsando un desplazamiento laboral sin punto de regreso. Ya sea el en ámbito de marketing, comunicaciones, asistencia al cliente o incluso editores, es seguro que tengamos un futuro notablemente diferente. Cabe destacar que las recopilaciones de datos resaltan un límite en la confiabilidad de la validación de las respuestas. Lo que tomamos como un hecho podría ser influido por sesgos, propulsando un efecto dominó que pueda afectar la estabilidad de nuestras sistemas educativos y laborales. Dado que la IA se ha implementado en distintos ámbitos, es probable que sea necesario adaptarnos. Asumir el cargo de la próxima revolución digital- la revolución digital-se requiere ser más juiciosa en como integrar la tecnología para asegurar nuestro bienestar a largo plazo.