El teletrabajo es un arma de doble filo, brindándonos el lujo de tiempo ahorrado y más flexibilidad en el ámbito laboral con una pérdida de contacto humano. Tanto la productividad como la comunicación se ven afectados por el cambio duradero. Por ejemplo, muchos empleados nunca se les han conocido en persona debido a sus ubicaciones variados. Sin embargo, si surgiera un malentendido, una solución digital carecería de la empatía que una charla presencial aportaría. A pesar de ello, muchos aceptarían el intercambio por internet para aprovechar de menos tiempo en el transporte público o más tiempo de calidad con sus familias. A lo largo de la transición digital impulsada por la cuarentena, las soluciones digitales nos han permitido el trabajo remoto e híbrido para destacarnos lo mejor de los dos mundos: ya que sea un viernes cómodo en casa o una reunión con su equipo en la oficina, ambos pueden fomentar el rendimiento laboral para aquellos que se adapten a los cambios laborales.