“La memoria no es un archivo fiel del pasado, sino una narración en constante revisión que hacemos para poder seguir adelante.”
No me acuerdo de lo que me había olvidado. Me quedo en el olvido por el momento robado por el tiempo. Por lo tanto, nuestra memoria es engañosa: como si fuesen hilos, se desvanecen sin dejar rastro.
Si fuese poco, la mente es nuestra manta de seguridad. Por ejemplo, una niña que había perdido sus padres, se aferran a una realidad poco realista para no enfrentarse con una bola de agua fría. Igualmente, las parejas se niegan a aceptar sus puntos débiles, tiñendo los momentos mundanos con tonos de rosa en vez de aceptar el vacío que se queda.
Puesto que somos los protagonistas de nuestras propias historias, escribimos el guion que nos hace sentirnos validados. Con cada revisión, nos vuelve menos culpables para que tengamos la razón. La narración es lo que nos complace, nos hipnotiza, nos sostiene- un fin sin fin en la trama que se llama vida.