No creo que el español sea difícil. Sin embargo, ser constante por más de dos años con los estudios ha sido la parte más difícil del aprendizaje. Si fuese poco, es una lucha contra el espejo: la versión de mi misma constante, dedicada e impulsada a continuar todos los días me elude. En su puesto, me encuentro conmigo misma, con todo los puntos débiles que tengo impidiéndome a alcanzar lo que deseo.
Sin duda, el tiempo se pasa en un abrir y cerrar de ojos. Como si fuese un matrimonio, la necesidad de mantener la chispa se disminuye con el tiempo. Los esfuerzos pequeños y detallados se olvida en favor de la comodidad. Soy poeta. He intentado reanimar el aprendizaje con las palabras lindas; puesto que se pueden aderezar el oído sin comprometerse al cambio duradero, me quedo estancada.
Al fin y cabo, ¿Soy una impostora? Escribe la palabra o la palabra se escribe sola: la constancia. Constante en su fugo, se desvanece antes de que la tenga. Siempre estaría constante, en my terquedad, escribiendo un poema en vez de repasar la gramática.