22 días de maravilla- Turquía
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22 días de maravilla- Turquía

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Después de la semana en Inglaterra, fuimos a Turquía, el primer país que he conocido en el que no se habla inglés.

Durante la semana en Inglaterra el hermano de mi novio no se sentía bien y el día del viaje contrajo conjuntivitis.

Pasamos tres noches en Estambul y nos divertimos mucho.

El primer día, visitamos la mezquita de Santa Sofía y mientras buscábamos recuerdos en la plaza, un vendedor nos preguntó si ya habíamos visitado la Cisterna Basílica. Le dijimos que no pero que queríamos conocerla y él nos llevó por allí.

Cuando el tour hubo terminado, nuestro nuevo amigo nos dijo que tenía un primo que vende alfombras, y sin pensarlo dos veces, nos fuimos con él.

Su primo nos ofreció auténtico té turco de manzana y nos mostró sus alfombras.

¡Sus asociados lanzaron más de 20 alfombras! Por supuesto, compramos una. Son muy hermosas.

Después de comprar unas de esas, nuestro amigo nos llevó a una tienda que se vende té, lokum y especias. Compramos dos lokum de pistachos y avellanas. ¡Son muy ricos!

Bueno, nos parecía que nuestro amigo quería que visitáramos todas las tiendas de su familia. Nos llevó a una tienda de joyería, donde no compramos nada.

El vendedor de la ultima tienda era un poco agresivo y nos hizo sentir un poquito incómodos.

Salimos rápidamente y fuimos a la Mezquita Azul. Esa mezquita es el edificio más lindo que ví en mi vida. La dedicación a Alá es muy tangible y muy profunda.

De hecho, lloré un poco cuando enteré en la mezquita y vi el techo pintado.

Más tarde ese día, el hermano de mi novio sufrió un colapso emocional. Aunque compramos medicina para la conjuntivitis, la infección de los ojos empeoró su incomodidad y ansiedad por su mudanza. Él tenía mucha ansiedad por esta nueva fase de su vida: la mudanza a Inglaterra. Pero él no podía hacer frente a la idea de no tener estabilidad en esos primeros momentos de mudanza. De modo decidió regresar a Inglaterra y al día siguiente, él ya estaba en el primer vuelo hacia Londres.

Mi novio y yo seguimos los dos solos el resto del viaje.

Fuimos al museo de la mezquita Santa Sofia, al Gran Bazar y a diversas tiendas de joyería. Compramos recuerdos para nuestra familia y para nosotros.

Aunque nos divertimos mucho, la gastronomía no estuvo tan rica como esperaba y por eso estaba un poco decepcionada; pero dicho esto, de todos modos comimos bien.

Mi turco no era muy bueno pero en una ocasión pude hacerme entender por los policías que habían acordando el barrio, diciéndoles que alquilábamos un apartamento en la zona, y también me entendían los taxistas al darles direcciones, y pidiendo comida en los restaurantes.

Por fortuna había personas que hablaban inglés, y entonces mitad en turco y mitad en inglés pude hacerme entender.

¡Próximamente: Italia!

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